Desgraciadamente la mayoría de las personas, por diferentes causas, vamos creando malos hábitos que a mediano y largo plazo pueden tener consecuencias negativas para nuestra salud.

Como la piel es el órgano más grande del cuerpo, nuestros hábitos, buenos y malos, también se ven reflejados en ella.

Esta es una lista de algunos de los malos hábitos que debes evitar para no dañar tu piel y que ésta luzca envejecida y poco saludable.

Broncearse

Asolearse es cosa del pasado. Debemos tener mucho respeto por el sol ya que la radiación es la principal causa de envejecimiento prematuro, hiperpigmentación, cáncer de piel y melanoma, en casos de exposición prolongada y sin ningún tipo de protección. La recomendación es usar siempre protector solar de mínimo FPS 30, reaplicarlo cada dos a cuatro horas —depende del grado de exposición—, protegerse con sombrero, gafas oscuras, ropa adecuada y permanecer de preferencia en la sombra.

No desmaquillarse

Es fundamental quitarse el maquillaje antes de dormir. Dejarlo sobre la piel es permitir que diferentes toxinas y bacterias se queden en la piel del rostro durante demasiadas horas y en la noche, periodo en la que la piel es más receptiva y sensible.

Mucha cafeína

El café es una gran fuente de antioxidantes, pero como todo en exceso, puede ser malo. Tomar entre una y tres tazas de café al día como máximo está bien, sin embargo, una cantidad mayor puede hacer que la piel se reseque.

Alimentación

El cuerpo es perfecto y constantemente ajusta sus necesidades a nuestros hábitos. Si no nos alimentamos correctamente o en cantidad suficiente, la piel es lo primero que lo reciente ya que, al tener pocos nutrientes disponibles el cuerpo envía la existencia al cerebro y demás órganos vitales, afectando a los que no lo son.

Pruebas

Antes de usar un nuevo producto, aplica pequeñas cantidades en la mano durante una semana para ver si no produce ninguna reacción. Si superas la prueba sin irritación u otro síntoma de alergia, el producto es ideal para ti.

Higiene

Lavarse la cara dos veces al día es fundamental. El lavado de la mañana remueve las toxinas que tu cuerpo desechó en la noche, y el de la noche remueve lo que tu rostro acumuló en el día. Otro buen consejo es lavar todos los días los lentes de sol o anteojos, debido a que los marcos pueden acumular mucha suciedad.

No tocar

Por último, trata de no tocarte la piel, especialmente de la cara. Las manos aunque las veamos limpias, pueden tener muchas bacterias que estarías esparciendo por tu cara y cuerpo.